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Mejora de las funcionalidades de las app ViaOpta para Iphone y Android
Creative light bulb idea with social media application icons.

Image courtesy of KROMKRATHOG at FreeDigitalPhotos.net.

Alfonso Pedrosa.- La compañía Novartis Pharmaceuticals ha mejorado las características de sus aplicaciones ViaOpta para móviles iPhone y Android, ampliándolas para su uso en Apple Watch y otros relojes inteligentes. Se trata de aplicaciones que facilitan las actividades de la vida diaria a personas con problemas de visión. Según ha comentado el director del Foro Europeo contra la Ceguera (EFAB), Ian Banks, "con la ayuda de las aplicaciones ViaOpta, las personas con problemas de visión pueden hacer cosas como caminar hasta un café cercano, ir a la farmacia y recoger a sus nietos en la guardería, contribuyendo así a aumentar la confianza y la independencia, preservando la discreción".

Según la compañía farmacéutica, "más de 285 millones de personas viven con problemas de visión y ceguera en todo el mundo. Para lograr acceder al mayor número de personas posible, las aplicaciones ViaOpta están disponibles actualmente en diferentes idiomas, al tiempo que continuamos desarrollando las apps en nuevos idiomas".

 
 
 
 
 


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    El Blog de ALBA MARINA RUEDA OLIVELLA le permitirá al lector mantenerse actualizado en la temática del sistema general de seguridad social en salud.e-mail: [email protected]Visita mi fan page en FACEBOOKSígueme en TWITTER                         Sigue Mi Periódico en PaperliSigue mis Videos en YOU TUBESigue mi Blog en Blogger
     
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    Mi presentación dentro de la Jornada Comencemos a mejorar la atención primaria de salud, organizada y celebrada en el Colegio de Médicos de Zaragoza el pasado 20 de junio.  A modo de resumenEs evidente que la reforma ligada a la creación de los centros de salud y la especialidad de medicina de familia supuso una mejora importantísima respecto de la situación previa. Pero decir esto, treinta años después, es decir ya poco. Probablemente, la principal aportación de la atención primaria durante estas tres décadas ha sido en términos de equidad. La atención primaria es el principal dispositivo contra la inequidad que tenemos en la sanidad pública. Pero afirmar esto no implica dejar de reconocer como el estancamiento y la parálisis dominan nuestra atención primaria en un modelo casi agotado.  Como en el cuento, la atención primaria está desnuda (poca financiación, poco poder dentro del sistema, etc.) y descalza (nula autonomía micro-organizativa). Por eso nuestra atención primaria necesita cambios. Es posible mejorar. Pese a todo, es posible evitar la descomposición. Es posible llegar a tener una atención primaria mejor para todos, una atención primaria querida por todos y de la que nos sintamos todos orgullosos. Nuestra atención primaria necesita más recursos económicos. Pero eso no es todo, ni tan siquiera lo más importante. Debe evolucionar. Necesitamos una atención primaria adulta, en donde los mejores puedan desarrollar todo su potencial profesional y se les reconozca por ello, en donde la capacidad de auto-organización y auto-dirección de profesionales responsables pueda desarrollarse y en la que ni profesionales ni pacientes sean su combustible.  La atención primaria siempre ha estado muy tutelada por la Administración. En la mayoría de los países desarrollados es impensable que a los médicos de familia se les diga cómo tienen que organizarse hasta el mínimo detalle en sus consultas y centros de trabajo. Pero esta tutela, que al principio de la reforma pudo tener cierto sentido y percibirse como apoyo, ha devenido en rigidez, ha reprimido el gen profesional del médico de familia y ha anulado la posibilidad de que desde abajo surja la diversidad micro-organizativa.  No podemos seguir siendo una organización de “funcionarios”, en el sentido del término que más desentendimiento conlleva, cuyo fin es realizar sin más unas tareas asignadas dentro de un horario establecido y bajo una normativa que regula hasta el más mínimo detalle: lo más alejado del deseable profesionalismo. Un profesionalismo que sólo puede ser asumido por una atención primaria fuerte, bien dotada de recursos, con capacidad de decisión clínica y organizativa, liderada por unos profesionales que asuman riesgos, rindan cuentas y no se resignen a una tutela paternalista de la administración que se ha revelado incapaz de hacerla evolucionar.  Nuestra sanidad pública actual poco tiene que ver con la de hace tres décadas. De las insuficiencias de entonces hemos pasado a una sanidad en la que se producen más actuaciones inadecuadas por exceso que por defecto. Esta medicina de excesos ocurre cuando se confunden hiperactividad y proactividad. La fragmentación de la atención cada vez más prevalente en el mundo hospitalario contribuye a ello. Hay pacientes sobre los que se actúa en exceso al tiempo que se actúa de menos, o sencillamente no se actúa, en otros en los que sí se debería y no se hace porque no demandan o porque tienen mayores dificultades de acceso. La ineficiencia, la inequidad, la irracionalidad y el daño por hiperactividad son las consecuencias inmediatas, a menudo silenciosas e invisibles. Necesitamos una atención primaria y un médico de familia con mucha mayor capacidad para actuar de forma proactiva en la reducción de las desigualdades de acceso y como antídotos de la hiperactividad y la medicina de excesos. Los pacientes saben muy bien que cuando encuentran un buen médico o enfermera de familia, encuentran un tesoro. Pero no se puede estimar lo que no se conoce. En España tenemos una dualización sanitaria que atenta contra la equidad y la eficiencia. Determinados grupos socioeconómicos poderosos e influyentes no cuentan dentro de su esquema de atención sanitaria financiada públicamente con un médico y enfermera de familia con cupo identificable, agente del paciente y su familia, que atiendan de inicio todo tipo de problema de salud de forma longitudinal. Se trata del “descremado sociológico” de la atención primaria. Se priva así a ésta de la mayor capacidad de influencia que tienen para hacer que mejoren las cosas los grupos sociales más formados, informados e influyentes. La atención primaria debe ser para todos o nunca será. La atención primaria es, probablemente, el ámbito de nuestra sanidad donde más convenga mantener o incrementar los recursos, especialmente si se introducen en ella los cambios estructurales que anulen la dualización del sistema, reduzcan el “gradiente social en salud”, promuevan la proactividad necesaria y reduzcan la hiperactividad inadecuada. Sin la atención primaria, y especialmente sin los médicos de familia, es sencillamente imposible una regeneración de nuestra sanidad que reduzca sus bolsas de ineficiencia e irracionalidad y amplíe su deseabilidad social. ____________________________________________________Repercusiones de la Jornada:Médicos y Pacientes: El Colegio de Médicos de Zaragoza reitera su compromiso con la mejora de la Atención Primaria Acta Sanitaria: Médicos de Zaragoza piden reducir gasto hospitalario y aumentar el de Primaria El Médico Interactivo:
     
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    Presentación del modelo de intervención desarrollado por el Instituto La jornada analiza los resultados de un programa piloto dirigido a proporcionar atención psicosocial a mujeres intervenidas de cáncer de mama y a la formación de profesionales sanitarios. El 97 % de participantes en el programa en 2014 declaran un nivel de satisfacción alto o muy alto y el mismo porcentaje reconoce haber adquirido pautas para cuidar su salud
     
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    El chocolate es uno de esos alimentos hacia los que suele tenerse amor-odio. Si queremos bajar de peso es uno de los primeros alimentos que nos reducen, sin embargo, sus beneficios para la salud no dejan de sorprendernos cada día: previene el deterioro de la memoria, los problemas con el colon, la obesidad y la diabetes… Ahora, un nuevo estudio afirma que comer chocolate de forma habitual reduce nuestro riesgo de sufrir enfermedades cardiacas e ictus.

    Los flavonoides del cacao, que en nuestro organismo tienen propiedades antioxidantes, producen un efecto beneficioso para las células endoteliales que rodean tanto el corazón como los vasos sanguíneos, por lo que son eficaces para todo tipo de enfermedades cardiovasculares.

    El trabajo, que ha sido desarrollado por un equipo internacional de investigadores, se basó en una encuesta a casi 21.000 adultos sobre su estilo de vida y su dieta, concluyendo que consumir hasta 100 gramos al día de chocolate protegía el corazón y el cerebro de sufrir enfermedad cardiaca o ictus, reduciendo el riesgo hasta un 11% en comparación con los que no tomaban chocolate. En concreto, para el riesgo de ictus, el porcentaje de riesgo disminuía hasta un 23%. De los encuestados, el 20% afirmó no tomar nunca chocolate.

    Una de las conclusiones llamativas del estudio, es que el efecto beneficioso se observó no solo en aquellas personas que consumían habitualmente chocolate negro, sino también en aquellas que tomaban chocolate con leche.

    “Esto puede indicar que no sólo los flavonoides, sino también otros compuestos, posiblemente relacionados con la leche, como el calcio y los ácidos grasos, pueden proporcionar una explicación para esta asociación”, sugieren los científicos.

     

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